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Catalina García: “Sabemos lo que defendemos porque vivimos de ello, no somos agricultoras de sofá”

UPA - 04/05/2022

Siempre quiso ser agricultora, por eso estudió Ingeniería Técnica Agrícola. El campo le ha permitido vivir donde siempre quiso, en Ribera del Fresno, su pueblo natal. Allí gestiona 60 hectáreas de viñedo y olivar.

Su compromiso sindical con los problemas del sector y la lucha por la igualdad de las mujeres rurales llevó pronto a Catalina –Cati, como la conocemos todos– a asumir responsabilidades, que debe hacer compatibles con su trabajo en el campo.

Catalina es secretaria del Vino de UPA-UCE Extremadura, secretaria de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana y vicepresidenta de la cooperativa de olivareros y viticultores de Ribera del Fresno. Además de presidenta de FADEMUR Extremadura.

¿Has sentido rechazo o dificultades en tu trabajo por ser mujer?

Entre los agricultores, nunca. En otros espacios, sí. Abiertamente nunca me han rechazado por ser mujer, pero sí me han puesto obstáculos en mi lucha por nuestros derechos, cuando he luchado por la visibilización de las mujeres en las juntas rectoras de las cooperativas o para que ciertos órganos sean paritarios... Decían que las mujeres no estábamos porque no queríamos. Pero, a pesar de la oposición, lo hemos conseguido.

Para mí, todo esto va a cambiar el medio rural. Nosotras tenemos otra forma de gestionar. No entramos para adaptarnos, entramos para cambiar las cosas desde dentro. Por ejemplo, en mi cooperativa antes se celebraban las reuniones a las 8 o 9 de la noche y se cerraban en los bares, ahora este tipo de cosas no se hacen: las celebramos a las 5 de la tarde, en la oficina, y si alguien necesita un servicio para quedarse con los hijos e hijas, sin problema se le concede.

Gracias a FADEMUR se ha comenzado a hablar de la especial vulnerabilidad de las víctimas de violencia machista en el medio rural. ¿Qué propone FADEMUR para acabar con esta lacra social?

Creemos que son necesarias medidas de concienciación. Además, necesitamos acercar los recursos de atención a las víctimas. Por eso, proponemos que los espacios de la Consejería, como las oficinas comarcales agrarias, formen parte de la red de espacios seguros contra la violencia de género. No es lo mismo que en un pueblo, donde todos nos conocemos, una mujer entre en una oficina de igualdad, donde se puede intuir a lo que va, a que entre en una oficina agraria, a donde puede ir a realizar cualquier gestión. Es un espacio por el que nadie la va a señalar y en el que puede pedir información y atención de manera anónima de verdad, lo que es importantísimo para su propia seguridad.

En materia de educación, FADEMUR Extremadura pide que los requisitos para la concesión de becas al estudio se adecúen a las familias de agricultores y ganaderos. ¿Cuál es el objetivo?

En el campo, por nuestra propia actividad, tenemos un patrimonio o ingresos que injustamente se consideran “altos” para que nuestras hijas e hijos puedan acceder a becas al estudio.

Podemos estar hablando de tener una nave o de no considerar la relación entre ingresos y beneficios reales de nuestra actividad. Sin olvidar que en los pueblos es mucho más difícil asumir que un hijo vaya a la universidad, porque hay costes añadidos de residencia y manutención que no tienen las familias que viven en las ciudades.

Esto significa para muchas familias rurales, en más ocasiones que para las urbanas, que sus hijos e hijas dejen de estudiar si no cuentan con una beca que les ayude.

Se habla mucho de las comunicaciones entre Extremadura y Madrid, pero no tanto de las comunicaciones entre los pueblos.

Es lamentable. Igual te sale un autobús a las 7 de la mañana y vuelve a las 7 de la tarde. Por eso siempre digo que en realidad no es un servicio: no es una opción perder todo el día si necesitas ir al médico o hacer cualquier gestión. Además, se están cargando los taxis rurales y esto es una pena. Los taxis que llevaban a las citas médicas se están sustituyendo por ambulancias. Lo que podía ser una opción de trabajo para muchísimas mujeres, y de acompañamiento durante la cita en el caso de las personas mayores que lo necesiten.

¿Por qué pide FADEMUR una Mesa de la Igualdad en el Mundo Rural?

Porque necesitamos seguir la evolución de todas las medidas que hemos ido logrando para apoyar a las mujeres rurales, por ejemplo, la implantación de la titularidad compartida. Así podremos analizar si están siendo lo efectivas que se esperaba y vislumbrar cuáles son los siguientes pasos que debemos dar para seguir avanzando hacia una igualdad real.

Sobre la titularidad compartida, vemos muchas desigualdades entre las diferentes comunidades, también en Extremadura (en Badajoz son 54 y en Cáceres 36 las explotaciones en este régimen). ¿Cómo proponéis impulsarla?

Nosotras proponemos que se trate como una incorporación a la empresa agraria, porque es exactamente lo mismo: una compañera que pasa a trabajar con todos sus derechos. Y proponemos que sea una incorporación independientemente de la edad de la mujer, es una manera real de incentivar la adopción de esta medida que trata de sacar a la luz el trabajo que muchas mujeres realizan de forma invisible.

¿De qué otra manera fomentaríais el empleo entre las mujeres rurales?

Una oportunidad para ellas, y para el campo, puede ser aprovechar la falta de servicios agrarios. No tenemos mano de obra especializada y cada vez se necesita más. Nosotras pedimos planes de formación en este sentido e impulso de cooperativas de mujeres en este nicho de negocio.

¿Crees que también hay desigualdad en la incorporación de las mujeres al sector agrario como trabajadoras por cuenta ajena?

Sí, especialmente en ciertas comarcas o actividades agrarias. Puede que haya otras barreras, pero sí hay una identificada: las responsabilidades de cuidados que asumen. Por eso, pedimos servicios de conciliación para mujeres a cargo de personas dependientes, como centros de día para mayores, comedores escolares para los niños o guarderías para los más pequeños. Y sería adecuado que fuesen gratuitos durante las campañas, para que esas responsabilidades no les impida trabajar y ganar su propio dinero.

¿Cómo podemos mejorar las condiciones de los mercados agrarios?

Tenemos la Ley de la Cadena Alimentaria, pero se quedará coja si no se valoran los costes de producción. La llave del bienestar de las y los profesionales agrarios está ahí, sin duda. Sin embargo, también se puede hacer mucho para ganar valor añadido y esto me toca de cerca. En Extremadura, el 90% del vino se vende a granel. El valor añadido del embotellado y de la comercialización se lo llevan otros, no se queda aquí. En el olivar, otro de mis cultivos, pasa lo mismo.

Para afrontar esto se deberían hacer muchas cosas, pero una importante es el impulso de la formación digital. Esto sería bueno para infinidad de cuestiones, incluido para promover la comercialización online de nuestro sector productivo y artesanal.

En Bruselas se votaba recientemente añadir o no la advertencia sanitaria sobre el riesgo cancerígeno del vino. Como responsable sectorial de UPAUCE, ¿puedes decirnos cómo ha actuado la organización ante esto?

Nos hemos movilizado a todos los niveles, recogiendo la indignación desde nuestros territorios hasta el corazón de la UE, donde tenemos una oficina permanente. Hemos movilizado a todos nuestros contactos, nos hemos reunido con eurodiputados y hemos liderado el tema dentro del COPA-Cogeca, el foro agrario europeo del que formamos parte. Parece que ha surtido efecto, pero no debemos bajar la guardia.

¿Cuál es la importancia de la unión de las y los agricultores y ganaderos a todos los niveles?

Es fundamental. La unión hace la fuerza. A nivel de comunicación e interlocución con la sociedad y las Administraciones debemos tener una organización fuerte, una organización que defienda los intereses de las explotaciones familiares, que suponen el 90% de las explotaciones de Extremadura.

Sabemos lo que defendemos porque vivimos de ello. No somos agricultoras de sofá. No vamos a la parcela a ver cómo trabajan los demás. Nosotros estamos trabajando codo con codo con nuestras familias y, cuando es necesario, con nuestros trabajadores.

Conoce las propuestas de UPA-UCE Extremadura para las elecciones al campo del 8 de mayo.

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