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Agricultura

Propuestas de UPA para la Ley de Agricultura Familiar

UPA - 24/07/2025

La Ley de Agricultura Familiar es una necesidad colectiva urgente y decisiva. Nos jugamos el futuro. Y por ello UPA ha participado en la consulta pública abierta por el Gobierno con un amplio documento de reflexión y propuestas para conseguir una buena ley.

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos lleva muchos, muchos años reclamando una Ley de Agricultura Familiar, ante la evidencia de que es necesario reconocer, proteger e impulsar el modelo mayoritario, social y sostenible de estructuras de trabajo en el campo y de mantenimiento de población y vida en el medio rural.

La presión sindical de UPA arrancó el compromiso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su discurso de investidura, hace dos años. Un anuncio que UPA valora en toda su dimensión. Pero, en este tiempo, con más calma de la necesaria, el Gobierno solo ha dado un paso hacia el objetivo, abrir entre marzo y abril pasado un periodo de consulta pública para recabar ideas y propuestas de la sociedad, antes de concretar el proyecto de ley para ser aprobado en Consejo de Ministros y remitido a las Cortes para su tramitación parlamentaria.

En este punto nos encontramos al inicio del verano de 2025, con un sentimiento que mezcla esperanza en que el proceso avance y una gran preocupación porque los plazos se vayan agotando, en un escenario de gran complejidad política, ante el temor de que las buenas intenciones se terminen quedando en eso, en buenas intenciones.

Pero, sea como sea, en UPA lo tenemos cada vez más claro. La Ley de Agricultura Familiar es una necesidad colectiva urgente y decisiva. Nos jugamos el futuro. Y por ello UPA ha participado en la consulta pública abierta por el Gobierno con un amplio documento de reflexión y propuestas para conseguir una buena ley. A fin de cuentas, por algo somos la organización que representa en España a la agricultura y la ganadería familiar.

¿Qué entendemos por Agricultura Familiar?

En UPA consideramos que el objetivo principal de la Ley debe ser considerar a la Agricultura Familiar como el modelo prioritario y preferente en el medio rural y el sector agrario, con un carácter transversal en su aplicación, que se refleje en las políticas agrarias, rurales, fiscales, medioambientales, etc. Un objetivo que parte de la definición de Agricultura Familiar que proponemos desde UPA:

“La Agricultura Familiar es un modelo de producción agroalimentaria caracterizada por estar gestionada y trabajada principalmente por la unidad familiar, cuya actividad se desarrolla en el medio rural, donde los miembros de la familia residen y gestionan la explotación desde el territorio, referido al municipio, la comarca o las comarcas limítrofes a la misma y donde las decisiones son tomadas por y para la economía familiar. Cuya renta y dedicación de manera principal o parcial proviene de la actividad agrícola y ganadera. Se trata de un modelo multifuncional en los ámbitos económicos, sociales, territoriales, ambientales y culturales.”

En UPA entendemos como Agricultura familiar aquella que da empleo al titular o titulares de la explotación, pudiendo tener o no trabajadores contratados, y que está implicada en el territorio donde está ubicada la explotación y por tanto lo gestiona de manera sostenible, invierte en él y trabaja por él. Por tanto, no se trata de una definición únicamente económica, sino que necesariamente debe atender a consideraciones sociales y territoriales; estamos, pues, ante un modelo de explotación agraria socioeconómico ligado al territorio a través de una gestión sostenible del mismo.

Un concepto general que debe completarse con la triple visión en el trabajo, el territorio y el tamaño de la explotación:

  • Trabajo: empleo en base al trabajo aportado por las personas del núcleo familiar.
  • Territorio: vinculación al territorio en base a la residencia (empadronamiento) en la comarca donde radica la explotación o comarcas limítrofes.
  • Tamaño: basado en la dimensión económica de la explotación

Agricultura multifuncional

UPA apuesta por una visión amplia de la explotación familiar, una visión integrada en el medio donde se desarrolla la actividad agraria. En definitiva, una visión que va hacia una agricultura multifuncional. En este sentido, es necesario no sólo analizar su labor productora de alimentos, sino también su relación con el entorno, su compromiso con el medio rural, con la gestión del territorio y con la conservación de los recursos naturales que alberga.

La Agricultura Familiar garantiza la fijación de la población en el medio rural, apuesta por continuar con una sociedad rural viva y dinámica, preserva las costumbres y cultura propias de este medio y está comprometida con el mantenimiento del entorno donde desarrolla de manera sostenible una actividad.

La Agricultura Familiar no debe tener como único referente de obtención de rentas de la producción agraria, aunque debe seguir siendo el principal. A la Agricultura Familiar se la debe sostener y apoyar, pero también por razones complementarias a la producción agraria: equilibrio territorial, gestores del territorio, nuevos usos del espacio rural, etc., mucho más vinculadas al desarrollo rural y a nuevas utilizaciones del espacio. Para ello se propugna la diversificación de actividades y la pluriactividad (multifuncionalidad) con el suficiente respaldo legal y presupuestario.

En este sentido, UPA defiende el establecimiento de una preferencia y prioridad en los diferentes tipos de apoyos de carácter público que otorguen las administraciones hacia las explotaciones familiares y sus titulares. Para ello, reclamamos una distribución de las ayudas con un trasfondo netamente progresista que revierta el sistema actual, cuyos beneficiarios son sobre todo las grandes explotaciones y propietarios (personas físicas y entidades jurídicas) que no trabajan directamente la tierra, planteando como contrapartida que esos apoyos vayan dirigidos a los agricultores y ganaderos familiares y a los territorios con mayores dificultades (ya sean de índole física como las zonas de montaña, por cuestiones demográficas como las zonas más despobladas, o por aplicación de criterios restrictivos de carácter medioambiental como los espacios protegidos).

UPA propone la aplicación de una verdadera diferenciación de las ayudas agrarias, la instauración de techos máximos para los diversos tipos de ayudas (sean europeas, estatales o regionales), la aplicación de ayudas redistributivas en la PAC, el desarrollo de una fiscalidad con trasfondo social y discriminatoria en favor de la pequeña y mediana explotación de carácter familiar. Todo ello teniendo también un criterio claramente diferenciador en favor de los agricultores y ganaderos que residen en el medio rural.

Reconocimiento social

En UPA entendemos que somos los propios hombres y mujeres que trabajamos en la agricultura y la ganadería familiar quienes debemos visibilizar ante la sociedad nuestra activa participación en la gestión y el desarrollo sostenible de un medio rural vivo. Debemos defender nuestra actividad UPA propone la aplicación de una verdadera diferenciación de las ayudas agrarias, la instauración de techos máximos para los diversos tipos de ayudas (sean europeas, estatales o regionales), la aplicación de ayudas redistributivas en la PAC, el desarrollo de una fiscalidad con trasfondo social y discriminatoria en favor de la pequeña y mediana explotación de carácter familiar. Todo ello teniendo también un criterio claramente diferenciador en favor de los agricultores y ganaderos que residen en el medio rural. y exaltar los enormes beneficios sociales (lucha contra incendios, erosión, producción de alimentos seguros y de calidad, etc.) que conlleva nuestra actividad. Además, se debe reconocer el papel de los jóvenes dentro de las explotaciones, apoyándolos para asegurar el relevo generacional.

Por ello, instamos a las distintas Administraciones para que medien y sigan defendiendo la profesión agraria valorizando al agricultor y/o ganadero no sólo como productor sino también como promotor de riqueza, ocupación y sostenibilidad del medio sobre el que se asienta.

UPA reclama la valorización de los principios que deben legitimar socialmente la existencia de una política agraria que demande recursos públicos para garantizar las rentas de los agricultores, la producción de alimentos que garanticen nuestra seguridad alimentaria, su contribución a la generación y el mantenimiento del empleo, la equidad en la distribución de recursos, y su contribución a la protección del medio ambiente y la ordenación y gestión del territorio.

UPA plantea la necesidad de diversificar la actividad de las explotaciones agrarias y de inscribirse en fórmulas asociativas que favorezcan una disminución de costes y un mejor posicionamiento en el mercado (comercialización común). Debemos apostar por el reconocimiento decidido al asociacionismo en el sentido más amplio, entendiendo que la integración del agricultor en proyectos asociativos para hacer frente a las nuevas exigencias económicas y sociales.

Ventajas colectivas de la Agricultura Familiar

Son muchos los aspectos de la Agricultura Familiar que comportan ventajas para la sociedad y justifican la necesidad de políticas públicas que promuevan estas formas de producción hacia una transición justa, entre ellas destacan las siguientes:

  • La Agricultura Familiar es esencial para nuestra alimentación. La función más importante de todas es la producción de alimentos de calidad y con prácticas y sistemas de gestión sostenibles.
  • Multifuncionalidad: en la Agricultura Familiar confluyen las distintas funciones social, económica y ambiental con externalidades positivas para la sociedad.
  • Vinculación territorial: buena parte de las rentas generadas en la Agricultura Familiar se utilizan en el propio entorno local o regional de las explotaciones, generando empleos directos e indirectos, aspecto clave en las zonas rurales, especialmente en las áreas en riesgo de despoblación.
  • Resiliencia: la Agricultura Familiar gestionan empresas que siguen unas lógicas social y profesional donde el criterio de permanencia no radica exclusivamente en la rentabilidad económica. Es la falta de relevo generacional lo que supone una verdadera ruptura en las condiciones de continuidad de las explotaciones.
  • Relación urbana/rural. Muchas explotaciones de Agricultura Familiar aportan nuevas fórmulas de producción y comercialización basadas en enfoques agroecológicos, canales de proximidad y contribución a una nutrición responsable en las áreas urbanas. Igualmente, crece la demanda de alimentación de productos ecológicos, locales y de temporada.
  • Capital social: La Agricultura Familiar es un punto de entrada propicio para reforzar el capital social en las zonas rurales a través de muchos tipos: cooperativas agroalimentarias, asociaciones de mujeres emprendedoras, redes de intercambio de buenas prácticas, participación con centros de formación e investigación, etc.
  • Transmisión intergeneracional: el conocimiento tradicional, la experiencia y su transmisión de generación en generación, acompañado por los avances científicos, son fundamentales en la Agricultura Familiar para la adaptación continua de la actividad a los recursos locales y las nuevas circunstancias socioeconómicas.

Calidad y diferenciación: los atributos que son propios a los productos de la Agricultura Familiar deben ser comunicados a las personas consumidoras. El etiquetado debe evitar desinformar sobre atributos que son más propios de la Agricultura Familiar.

 

Propuestas de UPA

Una vez analizado el contexto general y definidos los objetivos que deberá marcarse la Ley de Agricultura Familiar, UPA ha trasladado al Gobierno propuestas muy concretas para que se incorporen en su proyecto antes de remitirlo al trámite parlamentario.

1. La Ley de la Agricultura Familiar debe reforzar la función estratégica del modelo de Agricultura Familiar en el desarrollo social y económico de los territorios. Además de integrar y modernizar la legislación actual en materias relacionadas con el reconocimiento de la profesión de agricultor/agricultora, estructuras agrarias, igualdad de género, titularidad compartida, incorporación de jóvenes, acceso a la tierra, fiscalidad diferenciada, seguridad social, la mejora en el acceso a la financiación, y otras políticas activas (ej. La ley de Modernización de Explotaciones Agrarias o la Ley de Desarrollo Rural Sostenible, entre otras normativas, muchas de ellas desfasadas).

2. Comprometer un Pacto de Estado por la Agricultura Familiar que lleve a un reconocimiento y priorización en las diversas políticas rurales, agrarias, ambientales...; construyendo un marco político que impulse una transición justa para la Agricultura Familiar, que integre plenamente las dimensiones social, económica y ambiental. Para ello es necesario desarrollar un Plan de Acción de la Agricultura Familiar en España.

3. Compromiso firme en el apoyo a los jóvenes y garantizar la sostenibilidad generacional de la Agricultura Familiar y de los territorios rurales.

4. Conseguir la igualdad de género en la Agricultura Familiar y el liderazgo de las mujeres rurales, tanto en el trabajo como en los ingresos, a través de una mayor participación de la mujer en la economía rural, impulsando un mayor desarrollo de la titularidad compartida.

5. Impulso de las funciones de la Agricultura Familiar en la estrategia frente al reto demográfico.

6. Mejorar la contribución, resiliencia y el bienestar de la Agricultura Familiar ante los retos ambientales, climáticos y demográficos; fortaleciendo especialmente las medidas de resiliencia ante el cambio climático desde la perspectiva de la Agricultura Familiar.

7. Implementación efectiva de la ley de la cadena alimentaria. Mejorar el funcionamiento de las cadenas de valor para promover la viabilidad de la Agricultura Familiar.

8. Fortalecimiento de acciones de innovación y digitalización acordes con las necesidades y estructura de la Agricultura Familiar. para contribuir a la producción de alimentos saludables y de manera sostenible.

9. Fortalecer las organizaciones de la Agricultura Familiar y sus capacidades para representar a sus miembros y prestar servicios en el espacio rural-urbano.

10. Valorizar ante la sociedad, a través de campañas de comunicación y sensibilización y dirigidas también a las Administraciones públicas, órganos legislativos y otras entidades, en las que se visibilice el papel de la Agricultura Familiar en sus funciones social, económica, territorial, ambiental y cultural, desde una perspectiva integral, con el fin de lograr transformaciones significativas de los sistemas alimentarios actuales que contribuyan a la consecución de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible.

 

Artículo publicado orginalmente en La Tierra de la Agricultura y Ganadería Familiar Nº 304

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