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Agricultura

Preocupación ante los cambios en el mercado de fertilizantes

UPA - 27/11/2017

La propuesta de nuevo reglamento europeo supone mayores costes para los agricultores.

Los fertilizantes son un insumo básico para las producciones agrícolas. Los abonos minerales suponen en torno al 30% de los costes variables de todos los sectores agrícolas, pero ese porcentaje puede alcanzar hasta el 40% en el caso de los cereales y el 45% en el de las olea ginosas. Sin abonos no hay posibilidades de mantener una producción de materias primas de calidad y, además, constituyen el único medio realmente eficaz para incrementar los rendimientos. Recientemente las autoridades europeas han aprobado una propuesta de reglamento por el que establecen disposiciones relativas a la comercialización de los productos fertilizantes con etiquetado CE, modificando la situación previamente existente, regulada desde el año 2003. Esta propuesta de reglamento pretende ordenar el mercado interior para los abonos orgánicos, los abonos orgánico-minerales, las enmiendas calizas, los medios de cultivo, los aditivos agronómicos, los bioestimulantes de las plantas y las mezclas de productos fertilizantes. Hasta este momento, únicamente los abonos minerales estaban cubiertos por la legislación europea.

El nuevo escenario genera serias dudas en todo el sector agrario, ya que se considera que se aumentarán las cargas normativas y se provocará un incremento de los costes, sin generar ninguna ventaja adicional para los productores. Como ocurre en casi todas estas ocasiones, el reglamento complica enormemente el trabajo en las explotaciones agrarias, establece categorías cada vez más complejas y genera costes adicionales a las explotaciones, sin proporcionar ningún incentivo.

El Comité de Organizaciones Profesionales Agrarias (COPA) y la Confederación General de Cooperativas Agrarias (COGECA) han efectuado toda una serie de propuestas que recogen las demandas y las prioridades de los productores de materias primas. UPA ha participado en la definición de esas propuestas y hace suyas sus principales conclusiones. La importancia de las cuestiones debatidas para el futuro del mundo rural en su conjunto justifica, sin duda, que todos conozcamos los términos de la polémica y los contenidos de las propuestas que las organizaciones representativas de los agricultores y los ganaderos mantienen en el debate.

Los contenidos del reglamento europeo

La propuesta de reglamento que pretende regular el mercado europeo de fertilizantes fue presentada en marzo de 2016 por la Comisión Europea. Esta propuesta se basaba en la evaluación del anterior reglamento, cuyas conclusiones señalaban que una parte importante del mercado de fertilizantes había quedado fuera de la regulación, básicamente fertilizantes orgánicos y enmiendas calizas, y que las modificaciones para adaptarse al progreso técnico eran lentas, lo que dificultaba la innovación. El nuevo reglamento se enmarca en lo que la Comisión Europea denomina la “economía circular”, en la que se pretende cambiar un modelo lineal definido como una cadena cuyos eslabones son “tomar–fabricar– consumir–desechar”, para pasar a un modelo circular, donde se mantenga a lo largo de toda la cadena el valor de los materiales y la energía empleados en la elaboración de los productos mediante una duración óptima, a la vez que se minimizan los residuos y el uso de recursos. Los contenidos del nuevo reglamento resultan bastante complejos. En términos generales, puede indicarse que establece 7 categorías de productos funcionales de los fertilizantes y una lista exhaustiva de 11 categorías de materiales componentes, que la Comisión debería ampliar en el futuro. Algunas de las ideas centrales de la propuesta quedan resumidas a continuación:

  • El anterior reglamento regulaba casi exclusivamente los abonos a base de materiales inorgánicos obtenidos de la minería o producidos por procedimientos químicos y armonizó parcialmente las condiciones para comercializar abonos en el mercado interior.
  • Conviene ampliar el alcance de la armonización a fin de incluir los materiales reciclados y orgánicos.
  • Hay productos que se usan en combinación con los abonos para mejorar la eficiencia nutricional, con el efecto beneficioso de reducir la cantidad de abonos utilizada y, por consiguiente, su impacto medioambiental. La armonización debe incluir no solo los abonos o fertilizantes, sino también los productos destinados a mejorar la eficiencia nutricional de los vegetales.
  • Los contaminantes de los productos fertilizantes con el marcado CE, como el cadmio, pueden plantear un riesgo para la salud humana y animal y el medio ambiente. Por ello debe limitarse el contenido de contaminantes en tales productos.

La posición del COPA-COGECA

Las organizaciones agrarias europeas y las cooperativas han fijado su posición respecto a la propuesta de reglamento del mercado europeo de fertilizantes. Esa postura parte de la consideración de que los agricultores son usuarios de abonos minerales y orgánicos, pero son también unos importantes productores de abonos orgánicos. Estos últimos, producidos a partir de insumos de origen agrícola, son la principal prioridad de los agricultores europeos.

Mientras que algunas regiones tienen un exceso de materias orgánicas, otras se enfrentan a una escasez. Los agricultores dependen principalmente del estiércol de establo y mucho menos de las materias orgánicas no agrícolas. Por ello es fundamental crear nuevos incentivos y apoyar las inversiones para fomentar el reciclado de los nutrientes contenidos en las materias orgánicas, incluido el estiércol, para facilitar la exportación de materias orgánicas de las regiones excedentarias a las regiones deficitarias.

En el COPA-COGECA hay preocupación por los posibles efectos del reglamento en el mercado de los abonos minerales, que son insumos esenciales para las explotaciones agrícolas, tanto en términos de costes de producción como de calidad, porque la creación de categorías funcionales de productos aumentará la carga normativa y los costes para los agricultores. La declaración y el etiquetado de la solubilidad de los fosfatos y de las diferentes formas de nitrógeno han de mantenerse para los abonos minerales, dado que la solubilidad se refiere tanto a la facilidad de disolución de los nutrientes en las aguas superficiales como a la facilidad de absorción de los nutrientes por las plantas.

Además, se deplora la falta de incentivos para respaldar la economía circular mediante el uso de los efluentes de la cría. Los abonos orgánicos de origen no agrícola con el marcado CE podrían competir con los abonos orgánicos de granja, lo que podría complicar aún más la transferencia de estiércol animal de las explotaciones agrícolas con excedentes a las explotaciones deficitarias en materias orgánicas.

En cuanto a las causas de un aumento en los costes de producción derivado del nuevo reglamento comunitario sobre fertilizantes destacan las siguientes:

 

  •  La supresión de la lista europea de los tipos de abonos minerales y de las especificaciones de los productos asociados provocará una mayor segmentación del mercado de los abonos minerales.
  •  La armonización a escala europea de un contenido máximo de cadmio, sin ningún fundamento científico, puede limitar el aprovisionamiento de roca fosfatada y de abonos fosfatados, y el establecimiento de procesos de eliminación del cadmio cuyos costes se repercutirán en los precios de los abonos vendidos a los agricultores.
  •  El incremento de la competencia entre el estiércol ganadero y los productos fertilizantes orgánicos con marcado CE aumentará las dificultades para los agricultores en algunas regiones de la UE para respetar los requisitos de la Directiva nº 91/976 relativa a los nitratos y, desde luego, las cargas.
  • La retirada del mercado de los abonos de difusión controlada por los criterios propuestos sobre la biodegradabilidad de los polímeros, que son impracticables.

La calidad de los productos fertilizantes puede verse afectada debido a:?

  • La falta de una definición positiva de los abonos minerales.
  • La desaparición de la declaración sobre las diferentes formas de nitrógeno y los diferentes ensayos relativos a la solubilidad de los fosfatos.
  • Requisitos insuficientes de calidad y de seguridad para los abonos orgánicos y órgano- minerales.
  • Márgenes de tolerancia demasiado amplios para el etiquetado de los nutrientes y de las características fisicoquímicas declaradas.
  • Una norma demasiado estricta para el contenido máximo de perclorato en los abonos inorgánicos. Además, la propuesta de reglamento no incluye incentivos para el tratamiento de los excedentes considerables de estiércol en determinadas regiones de la UE. Por consiguiente, el sector agrario está excluido de esta acción del plan para la economía circular, lo que es inaceptable.

Propuestas de UPA para mejorar el reglamento europeo de fertilizantes

Para mejorar el reglamento europeo de regulación del mercado de fertilizantes, UPA propone:

  • Una definición positiva de los abonos inorgánicos: los abonos inorgánicos que lleven el marcado CE tendrán un contenido en masa de carbono (C) orgánico inferior al 1%.
  • El establecimiento, en la legislación secundaria, de una lista europea limitada de los tipos de abonos inorgánicos con las especificaciones de los productos.
  • Con respecto al cadmio, el establecimiento de un nivel muy estricto, muy por debajo de lo necesario para salvaguardar las preocupaciones ambientales, dificultará el acceso a las rocas fosfóricas de países extracomunitarios y supondrá un incremento de costes. En base a los últimos estudios científicos, consideramos que con un nivel de 90 mg Cd/kg P2O5 se puede garantizar la protección de la salud y el medio ambiente, al tiempo que se asegura el adecuado suministro de abonos con fósforo.
  • Se debe evitar que algunos fabricantes puedan beneficiarse de manera sistemática de las tolerancias, en perjuicio del agricultor, por lo que debe existir un valor máximo para la suma de las tolerancias, como existe en el reglamento de fertilizantes.
  • La armonización, a escala europea, del contenido máximo de perclorato en los abonos inorgánicos con macronutrientes a un nivel inferior a 50 mg/kg de materia seca.
  • La declaración de las diferentes formas de nitrógeno y de los diferentes ensayos de solubilidad de los fosfatos.
  • Una norma europea adecuada para los polímeros destinados al recubrimiento de los abonos de difusión controlada.
  • Una norma para los efluentes de la ganadería tratados (CMC 11).
  • Normas más estrictas para los abonos orgánicos y órgano-minerales.
  • La armonización, a escala europea, de la clasificación de la turba y de las películas plásticas biodegradables para el mulch.
  • Normas más estrictas para el etiquetado de los abonos orgánicos y la reducción de los márgenes de tolerancia mínimos para los elementos nutrientes y las características fisicoquímicas declaradas.
  • Para que el agricultor pueda valorar de manera adecuada la eficacia agronómica de los productos y elegir el más apropiado para las necesidades de los cultivos y para las condiciones y características del suelo y del clima, el etiquetado debe ser claro y exhaustivo, debiéndose incluir la información sobre los nutrientes disponibles y sus solubilidades. Con ello se logrará una mejor eficiencia en el abonado y respecto al medio ambiente.
  • Debe establecerse una categoría funcional de productos para los fertilizantes resultado del tratamiento del estiércol animal. Pedimos que se defina el fin de la condición de residuo para los efluentes de la ganadería y que se establezca una norma CMC11 para la categoría de material componente con marcado CE, obtenida de subproductos animales. Proponemos que el contenido mínimo de carbono orgánico (C) sea superior al 5% de la materia seca para el estiércol tratado. El contenido mínimo debería ser del 1% en masa de nitrógeno (N) total y del 1% en masa de óxido de potasio (K2O) total para el concentrado mineral procedente del estiércol animal.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indica que los fertilizantes son responsables del 50% de la producción mundial de alimentos. Las previsiones indican que, en poco más de treinta años, el mercado mundial de fertilizantes rondará los 263 millones de toneladas de nutrientes, lo que supone un incremento del 45% con respecto a las cifras actuales. En un horizonte temporal más cercano, un estudio de la FAO indica que el uso mundial de fertilizantes podría aumentar por encima de los 200,5 millones de toneladas en 2018, lo que supondría un 25% más que diez años antes. En España, las ventas de fertilizantes se sitúan en torno a unos 4,8 millones de toneladas de producto y parecen haberse recuperado después de una fuerte caída en 2008, provocada por la grave situación de crisis padecida por nuestro país. La principal partida comercializada es la de fertilizantes nitrogenados simples, con una cuota del 52,6% del total. A continuación aparecen los abonos complejos (36,8%), seguidos por los potásicos simples (6,1%) y los fosfatados simples (4,5%).

La producción española de fertilizantes durante el año 2015/16 llegó hasta casi 4,5 millones de toneladas, mientras que las importaciones se situaron por debajo de los 3,3 millones de toneladas, con unas exportaciones de casi 1,9 millones de toneladas. La facturación conjunta de todas las empresas del sector llegó hasta los 2.350 millones de euros. El empleo directo generado por todas estas empresas alcanza los 2.800 trabajadores. La capacidad de producción del sector de fertilizantes ronda los 7,3 millones de toneladas de productos, de los que unos 6 millones corresponden a productos terminados (sulfato amónico, nitratos amónicos, urea, soluciones nitrogenadas, superfosfatos, cloruro potásico, fosfatos amónicos, abonos complejos sólidos y líquidos, suspensiones, productos especiales y órganominerales), mientras que los restantes 1,3 millones de toneladas son de productos intermedios (ácido nítrico y amoniaco).

 

  • Artículo publicado en la revista La Tierra, en su número 264 que puede ser consultado pinchando aquí.

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