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Agricultura

10 cosas que la Alianza ALAS quiere que sepas sobre la producción agraria

ALAS - 13/07/2018

La Alianza ALAS por una Agricultura Sostenible integra a las organizaciones profesionales agrarias ASAJA y UPA, a Cooperativas Agro-alimentarias de España, y a las organizaciones FEPEX y AEAC.SV. ALAS representa por lo tanto a miles de agricultores, ganaderos, cooperativistas, empresarios y exportadores del sector agrario español que promueven una producción agraria sostenible, económica, social y medioambientalmente. Y quieren que sepas estas diez cosas:

1. El entorno abierto de la producción agraria

¿Sería posible fabricar las piezas de un coche, ensamblarlas y darle brillo a la carrocería al aire libre?

Pues ese es el entorno abierto en que opera un agricultor, y además lo hace con seres vivos, como son las plantas. Un entorno incierto e incontrolado.

Los cultivos se desarrollan en un medio ambiente donde proliferan las plagas y las enfermedades que dañan y ponen en riesgo la supervivencia de las plantas. Éstas, además, tienen que competir con las malas hierbas por el agua, los nutrientes del suelo y la luz del sol.

Según el Consejo para la Ciencia Agrícola y la Tecnología1, dependiendo del cultivo, se estima que las plagas y enfermedades son responsables de pérdidas en los cultivos, a nivel mundial, que oscilan del 25% al 50% o más.

Las malas hierbas producen las mayores pérdidas potenciales (34%), seguidos por las plagas (16%) y los patógenos (14%)2.

Los cultivos, que mayoritariamente no están protegidos, se encuentran sometidos a las inclemencias atmosféricas como temperaturas extremas (altas o bajas), pluviometría irregular (escasa o excesiva) y accidentes meteorológicos como pueden ser el viento o el granizo.

A nivel mundial, entre 2003 y 2013, según FAO3, el número medio anual de desastres causados por todo tipo de amenazas naturales, incluidos los eventos relacionados con el clima, casi se ha duplicado desde la década de 1980. El daño económico total causado se estima en 1,5 billones de dólares.

2. Viabilidad de la producción agraria

¿Podríamos comprar por internet, un libro, una prenda de vestir o una simple pizza con los medios de comunicación y logística que tenían nuestros abuelos?

De igual manera los agricultores no pueden producir alimentos para más de 46 millones de españoles4, más de 80 millones de turistas al año5 y otros millones de consumidores que importan alimentos españoles en todo el mundo, con las herramientas que tenían sus abuelos.

Al principio de la década de 1960, la producción media de una hectárea de maíz en España estaba en el entorno de 3,3 t/ha. Hoy en día, la media nacional se ha incrementado 3,5 veces, llegando a alcanzar las 11,5 t/ha6.

Lo anterior no podría haberse conseguido sin la innovación soportada en el desarrollo de tecnologías y técnicas aplicadas al campo. La producción de mejores semillas – a través de la mejora genética-, las prácticas agronómicas en el manejo de los cultivos, la gestión y optimización del agua de riego, la fertilización, el control de plagas, enfermedades y malas hierbas, o la mecanización de las operaciones agrícolas, son algunas de ellas.

Esos desarrollos tecnológicos continúan, y deben de hacerlo para asegurar la producción de alimentos. Ejemplo de ello son la innovación con las últimas tecnologías en mejora de plantas - como es la edición de genes-, la agricultura de precisión – apoyada en la ciencia de los datos, la digitalización y el geo- posicionamiento de equipos y máquinas – o el desarrollo de nueva maquinaria (por ejemplo sembradoras directas, adaptadas a trabajar con el suelo cubierto de residuos vegetales) que ayudan a optimizar el uso del agua, la tierra de cultivo o la aplicación de insumos como fertilizantes y fitosanitarios.

3. Sostenibilidad de la producción agraria

¿Querría alguien destruir el legado y la transmisión cultural de su familia?

De igual modo, los agricultores trabajan por la viabilidad económica de sus explotaciones, contribuyendo al desarrollo de sus comunidades y manteniendo el entorno en el que viven todos los días del año.

Generando un Valor Añadido Bruto (VAB) del 2,9% del PIB7, y con un 4,4% de la población activa8, los agricultores y ganaderos son capaces de gestionar para el resto de la sociedad casi la mitad (46%) del territorio9 de España.

En España existen más de 945.000 explotaciones agrarias10 y más de 29.000 industrias agroalimentarias, de las cuales 3.800 son cooperativas. Junto  con  la  distribución  agroalimentaria, la industria de insumos y servicios para la producción agraria y el transporte representa casi el 10% del VAB del país11, dando empleo directo a unos 2 millones de personas.

En el año 2017 las exportaciones del sector agroalimentario y pesquero sobrepasaron por primera vez los 50.000 millones de euros, dejando un saldo positivo de 12.000 millones de euros para la economía española12.

El desarrollo de la actividad agraria en España permite que el 16,7% de los ciudadanos españoles13  residan en zonas rurales, siendo importantes centros de ocio y turismo, así como generadores de empleo.

El avance en la eficiencia de la producción agrícola ha reducido las emisiones de gases de efecto invernadero en un 24% desde 1990, así como ha optimizado el uso de fertilizantes, con un impacto positivo en la calidad de las aguas. Junto a ello, la agricultura ha sido capaz de aumentar la productividad en un 9% desde el 2005.

La agricultura española cada vez consume menos agua y energía, pierde menos suelo y emite menos gases a la atmósfera para producir una unidad de producto (kg, litro) o un euro de producto14. Por ejemplo, en el cultivo de tomate entre 1980 y 2008, por cada tonelada producida, se redujo el uso de la tierra en un 52,3%, el consumo del agua en un 31,0% - un 34,2% en el caso del agua de riego-, el consumo de energía en un 12,5% y la pérdida de suelo por erosión en un 52,0%.

4. El valor del suelo

¿Descuidaría cualquier ciudadano los cimientos de su casa?

De la misma manera, los agricultores tienen que cuidar el suelo de sus explotaciones. El suelo es el principal activo para un agricultor, sin el que no pueden llevar adelante sus cultivos.

En los cultivos al aire libre el suelo realiza dos funciones básicas, el sustentamiento de las plantas y ser el reservorio de nutrientes y agua necesarios para el desarrollo de éstas.

De este modo, las prácticas de cultivo han de dirigirse a alcanzar la mejor estructura posible del suelo, enriqueciendo o manteniendo un nivel adecuado de materia orgánica, facilitando la retención de humedad en el mismo y convirtiéndolo en un sumidero de carbono.

A lo largo de la historia de la agricultura, los agricultores han evolucionado en el manejo del suelo. De la siembra en suelo virgen- con elementos puntiagudos -, se pasó al laboreo invirtiendo las capas de suelo, para posteriormente – y tras experiencias dramáticas de erosión, como el Dust Bowl15 en EE.UU.- pasar a descompactar el suelo y eliminar las malas hierbas sin invertir el suelo. En la década de 1940 se comenzó a trabajar en la técnica conocida como Agricultura de Conservación (AC), que posteriormente se desarrolló y evolucionó - desde el mínimo laboreo hasta la actual siembra directa (SD). Ello ha sido posible gracias al desarrollo de maquinaria apropiada para SD y de herbicidas para el control de las malezas.

Soportada en tres pilares – mínima alteración del suelo/siembra directa, cobertura vegetal permanente y rotación de cultivos – la AC aporta importantes beneficios a la sociedad:

  • Mitigación y adaptación de la agricultura al cambio climático.
  • Mayor productividad y servicios ecosistémicos.
  • Protección del suelo y mejora de la calidad de las aguas.
  • Captura de carbono orgánico en los suelos e incremento de sus contenidos en materia orgánica.

Beneficios que no podrán mantenerse si los agricultores no tienen acceso a las herramientas esenciales, como son la maquinaria de siembra  apropiada o los productos fitosanitarios para  el control  de malas hierbas.

5. Cómo se garantiza la seguridad alimentaria de la producción agraria

¿Estaríamos dispuestos a cambiar los alimentos de nuestros supermercados en España por los elaborados de manera “tradicional” por una comunidad nativa de un país en vías de desarrollo?

La UE tiene uno de los estándares de seguridad alimentaria más altos del mundo, en gran parte gracias al sólido conjunto de legislación vigente, que garantiza que los alimentos sean seguros para los consumidores.

El Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF), en el período mayo de 2017 a abril de 2018, registró 225 alertas para España16, solo 32 procedentes de la UE (14%) – 20 de España (9%) – y 193 (86%) de fuera de la UE17.

Bajo la Legislación General de Alimentos – Reglamento 178/2002, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria18 (EFSA) es la responsable de la evaluación de riesgos (ciencia), y también tiene el deber de comunicar sus hallazgos científicos al público. La gestión de los riesgos (política), es responsabilidad de los Estados miembros.

Entre los numerosos temas abordados por la EFSA19, se encuentra un amplio rango directamente relacionado con la producción agraria, como pueden ser los productos para la protección de las plantas, la salud de los cultivos, la salud animal, el bienestar animal o los Organismos Modificados Genéticamente (OMG). Todo ello con el objetivo de ayudar a proteger a los consumidores, los animales y el medioambiente de los riesgos relacionados con la alimentación.

En España los Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (MSCBS) son las Autoridades competentes en seguridad alimentaria.

El resultado del trabajo realizado por las Instituciones de la UE y de España es garantizar la seguridad de la producción agraria. Para ello, establecen normas para operar y usos autorizados de los productos, como por ejemplo los de protección de las plantas (fitosanitarios).

6. El uso de tecnologías reguladas basadas en la ciencia

¿Se cuestiona a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA)20 cuando evalúa y aprueba los fármacos para detener las enfermedades y contribuir al bienestar de los ciudadanos de la UE?

En la actividad agraria, muchas de las tecnologías están totalmente reguladas, como lo están los medicamentos, y sus procesos de evaluación y aprobación, basados en el mejor conocimiento científico, son igual de exigentes.

Los productos para la protección de las plantas o los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) son dos ejemplos de tecnologías plenamente reguladas, donde la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) realiza la evaluación del riesgo soportada en la ciencia.21 22

Otros aspectos de la actividad agraria, donde se tiene en cuenta la opinión científica de la EFSA, son por ejemplo la salud animal, el bienestar animal o los piensos. Pero su opinión también es considerada para otras tecnologías en la alimentación, con casos como los de los aditivos, colorantes, enzimas o suplementos alimentarios, o los materiales que entran en contacto con los alimentos – por ejemplo, en los envases.

El objetivo de ello es ayudar a proteger a los consumidores, los animales y el medioambiente de los riesgos relacionados con la alimentación.

No existe razón alguna para confiar en la EMA y no hacerlo en la EFSA o en otras, como la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA)23, con las que se ha dotado la sociedad europea para garantizar su seguridad y bienestar.

7. Necesidades y demandas de la sociedad

¿Querrán los consumidores consumir muchas frutas y verduras solo en verano, y renunciar a una alimentación más saludable y equilibrada?

Gracias al desarrollo de los cultivos protegidos, y del manejo tecnificado de cultivos en regiones de inviernos templados, como el sudeste español, es posible que millones de españoles y europeos tengan acceso a frutas y verduras frescas todo el año.

La variedad y riqueza de las dietas a las que hoy en día tienen acceso los ciudadanos, nada tiene que ver con las que podían pensar sus padres, y mucho menos sus abuelos.

Muchas veces se idealiza “la comida de la abuela, en el pueblo”. Pero, nuestras abuelas comían menos variado y con más riesgos alimentarios que lo hacemos nosotros. La dieta de los pueblos en las últimas décadas ha sido menos variada que en las ciudades. El primer Estudio Nacional de Nutrición y Alimentación (ENNA), de 1964, constató importantes diferencias en la alimentación entre zonas urbanas y rurales. En los pueblos se consumía mucho más pan, patatas, aceites, leguminosas y vino; en las ciudades, por el contrario, se consumía más otros cereales, verduras, frutas, leche, carne, pescado, cervezas y licores.

Según la FAO, en los años 60 el consumo de hortalizas, patatas y cereales constituía el 57% de la dieta de los españoles. La carne y el pescado sólo suponían el 6,3% de nuestra alimentación. En 2011, el consumo de carne y pescado fue de más del doble, un 15,4%, y las patatas pasaron de constituir el 17% de nuestra dieta a ocupar el 7,1%.24

Lo anterior no hubiera sido posible sin  un  proceso de modernización agraria vinculado a su creciente integración con el sector industrial y que supuso la rápida crisis del segmento de agricultura tradicional (Naredo, 1971; Sumpsi, 1997).25

La innovación en agricultura ha permitido que los agricultores puedan ofrecer productos más variados a los consumidores de una manera continuada, apoyada en una tecnificada logística de transporte y almacenamiento. Se han creado ambientes controlados (invernaderos) para muchos cultivos, el riego y la fertilización se han adaptado eficaz y eficientemente a las necesidades de las plantas en cada momento de su ciclo vegetativo, el control de plagas y enfermedades se realiza equilibrando el uso de fitosanitarios y de métodos biológicos, y se han introducido nuevas especies y variedades que enriquecen las mesas de los consumidores durante todo el año.

Ejemplo de lo anterior, y del esfuerzo innovador desarrollado por los agricultores españoles, son las frutas subtropicales (mango, papaya, aguacate) o los frutos rojos (moras, frambuesas, arándanos) que llegan diariamente a nuestras mesas.

Seguir satisfaciendo esta demanda de los consumidores, solo podrá ser posible si los agricultores disponen de las herramientas para la puesta en práctica de una agricultura moderna. Ésta, supone un enfoque en evolución de las innovaciones y prácticas agrícolas que ayudan a los agricultores a aumentar la eficiencia y optimizar el uso de recursos naturales, como agua, tierra y energía.

La agricultura moderna está impulsada por mejoras continuas en herramientas digitales (como software y algoritmos) y en la gestión de los datos, así como en la colaboración entre la industria, los agricultores y los investigadores de los sectores público y privado.

8. Protección y defensa del medio rural

¿Esperaría alguien que la urbanización donde tiene su vivienda fuera a ser cuidada por los familiares y amigos cuando vienen a visitarles?

Los agricultores son los únicos que permanecen todos los días de la semana en el campo, siendo los verdaderos guardianes del medio rural para el resto de la ciudadanía.

La actividad agraria en España supone más de 23 millones de hectáreas, casi la mitad del territorio español, de las cuales casi 17 millones de hectáreas son de cultivo, siendo proveedores de servicios al resto de la sociedad en forma de gestión medioambiental del territorio, configuración del paisaje y sostenimiento de la cultura de los pueblos.

Un porcentaje pequeño de la población activa, el 4,4%, es capaz de desarrollar una actividad que permite que el 16,7% de los españoles residan en zonas rurales y el resto de la población pueda beneficiarse y disfrutar del medio rural cuando quieran (84,3% del territorio26), porque ellos están ahí, velando por él, todos los días.

El mantenimiento de todo ese territorio provee de servicios ecosistémicos de alto valor para el resto de los ciudadanos.

Hay muchos que hablan de cómo hacer agricultura sin estar en el campo. Pero son los agricultores a los que hay que consultar y darles voz pública, cuando se trata de hablar de agricultura.

9. Generación de empleo y desarrollo económico

¿Podría prescindir la economía española de la actividad agraria?

2 millones de puestos de trabajo se generan alrededor de la actividad agraria, y casi el 10% del Valor Actual Bruto (VAB) del país.

Algunos datos de la actividad agraria en España que muestran su importancia para la economía y el empleo son los siguientes:

  1. El valor de la Producción de la Rama Agraria (PARA) -2016 - fue de 46.807 millones de euros.27
  2. El valor de los Consumos Intermedios (CI) - 2016- ascendió a 21.310 millones de euros.
  3. El Valor Añadido Bruto (VAB) – 2016 - de la rama agraria fue de 25.497 millones de euros.
  4. Otras Subvenciones (pago único y otros pagos no vinculados a la producción) representaron 5.805 millones de euros en 2016.
  5. La Renta Agraria en España en 2016 alcanzó los 25.688 millones de euros, ocupando el primer lugar en importancia dentro de las agriculturas de nuestro entorno.
  6. En España existen más de 945.000 explotaciones agrarias28 y más de 29.000 industrias agroalimentarias, de las cuales 3.800 son cooperativas.
  7. Junto con la distribución agroalimentaria, la industria de insumos y servicios para la producción agraria y el transporte representa casi el 10% del VAB del país29, dando empleo directo a unos 2 millones de personas30.
  8. En el primer trimestre de 2018 el empleo agrario representó 833.800 puestos de trabajo (4,4% del total)31.

10. Accesibilidad a la producción de alimentos

¿Estaríamos dispuestos a dedicar más de la mitad de nuestro salario solo a la comida?

En España, el gasto medio por persona en alimentos y bebidas no alcohólicas es del 15%32, frente al 55% que gastaban nuestros abuelos hace casi 60 años33 34

Nunca ha habido a disposición de los consumidores tanta variedad de alimentos y de manera tan accesible. Gran parte del mérito se debe a los avances en las técnicas y tecnologías de cultivo que han puesto en práctica los agricultores durante las últimas décadas, contribuyendo a incrementar los rendimientos y mejorar la eficiencia productiva, lo que ha revertido en unos alimentos con precios más accesibles. Sirva como ejemplo el precio del trigo, cuya tonelada se pagaba al agricultor a 154,6€ en 199035 y 26 años después, en 2016, se pagó a 169,06€36 (+9,4%), cuando la inflación acumulada en el periodo fue del 117%37.

Lo anterior no habría sido posible sin las mejoras introducidas en el manejo de los cultivos, como por ejemplo en el control de plagas, enfermedades y malas hierbas, en la gestión del agua de riego o en el manejo de los suelos (con técnicas como la Agricultura de Conservación).

La mejora genética y el cultivo y conservación de las cosechas en ambientes controlados han permitido el acceso a frutas y verduras de forma continuada durante todo el año.

El esfuerzo innovador y de mejora, realizado por el sector agrario, se está revertiendo a la sociedad en forma de una alimentación más rica y asequible.

Referencias bibliográficas

  1. The Council for Agricultural Science and Technology (CAST)
  2. Fuente: CAST Issue Paper Number 58, April 2017. Crop Protection Contributions toward Agricultural Productivity
  3. http://www.fao.org/news/story/es/item/346380/icode/
  4. http://www.ine.es/dyngs/INEbase/es/operacion.htm?c=Estadistica_C&cid=1254736176951&menu=ultiDatos&idp=1254735572981
  5. http://www.abc.es/economia/abci-espana-recibio-2017-record-818-millones-turistas-201802010917_noticia.html
  6. Datos definitivos del año 2015. Fuente MAGARMA - http://www.mapama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas- agrarias/cuaderno_noviembre2017_tcm30-438429.pdf
  7. https://www.idescat.cat/indicadors/?id=ue&n=10133&lang=es
  8. http://www.ine.es/daco/daco42/daco4211/epa0118.pdf
  9. http://www.mapama.gob.es/es/cambio-climatico/temas/mitigacion-politicas-y-medidas/agricola.aspx
  10. Encuesta sobre la estructura de las explotaciones agrícolas - Año 2016.
  11. 9,4% - MAPAMA-Contribución del sistema agroalimentario a la economía española – Ejercicio 2014
  12. Avance de Comercio Exterior. COMEXT DEL MAPAMA. 21-02-2018
  13. http://www.mapama.gob.es/es/ministerio/servicios/analisis-y-prospectiva/aypinformeanualindicadores_2016_junio_tcm30-381441.pdf
  14. Indicadores de sostenibilidad de la agricultura y ganadería españolas. Marzo, 2011.
    http://www.agriculturasostenible.org/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=1788&te=414&idage=2198
  15. https://www.usda.gov/media/blog/2012/11/16/pbs-film-explores-history-dust-bowl-and-founding-usda-agency
  16. https://webgate.ec.europa.eu/rasff-window/portal/?event=searchResultList&StartRow=201
  17. Incluye 2 de origen “desconocido”.
  18. http://www.efsa.europa.eu/en/aboutefsa
  19. http://www.efsa.europa.eu/en/topics-complete-list
  20. http://www.ema.europa.eu/ema/
  21. https://www.efsa.europa.eu/en/applications/pesticides
  22. https://www.efsa.europa.eu/en/applications/gmo
  23. La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) es la fuerza motriz a disposición de las autoridades reguladoras para llevar a la práctica la innovadora legislación de la UE en materia de sustancias químicas con el fin de
    proteger la salud humana y el medio ambiente y fomentar la innovación y la competitividad.
    https://echa.europa.eu/es/home
  24. https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-11-26/asi-comiamos-asi-comemos-6-claves-que-explican- como-ha-cambiado-nuestra-dieta_505479/
  25. http://seha.info/congresos/articulos/C.1.%20Langreo%20y%20Germ%C3%A1n.pdf
  26. http://www.mapama.gob.es/es/ministerio/servicios/analisis-y- prospectiva/aypinformeanualindicadores_2016_junio_tcm30-381441.pdf
  27. http://www.mapama.gob.es/es/ministerio/servicios/analisis-y- prospectiva/aypinformeanualindicadores_2016_junio_tcm30-381441.pdf
  28. Encuesta sobre la estructura de las explotaciones agrícolas - Año 2016.
  29. 9,4% - MAPAMA-Contribución del sistema agroalimentario a la economía española – Ejercicio 2014
  30. http://www.cibr.es/economia-industria-alimentaria-alimentos-y-bebidas-cifras
  31. http://www.ine.es/daco/daco42/daco4211/epa0118.pdf
  32. http://www.ine.es/jaxiT3/Tabla.htm?t=10722&L=0
  33. Fuente: “Estadísticas históricas de España. Consumo y Precios. Jordi Maluquer de Motes. Universidad Autónoma de
    Barcelona.España
  34. Habiéndose incrementado desde 1958 hasta 2015 el gasto medio anual de una persona en 169,4 veces (de 64,70 € a
    10.960,38 €), el gasto en alimentación solo lo ha hecho en 46,1 veces (de 35,78 € a 1.649,05 €), consiguiendo además que la dieta se haya mejorado en su composición y diversidad de manera muy notable.
  35. http://www.mapama.gob.es/estadistica/pags/anuario/2007/AE_2007_06_06.pdf
  36. http://www.agroinformacion.com/el-ano-se-cierra-con-subidas-en-los-precios-del-trigo-blando-y-la-cebada-en-los- mercados-mayoristas/
  37. http://www.invertirenbolsa.info/Historico-IPC-Espana/datos-historicos-del-ipc-en-espana.html?desde=1990&hasta=2016&cantidad=1000

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